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"Las decisiones son tomadas por quienes se presentan" Con esta simple premisa comenze mi blog en Febrero del 2007 con un simple objetivo en mente: dar mis ideas a conocer y conocer las ideas de otros. Quien quiera hacerse presente en este espacio sera muy bienvenido.

lunes, 18 de agosto de 2008

El derecho a una muerte digna

El debate sobre el suicidio asistido volvió a surgir esta semana después de que un joven de 23 años gravemente enfermo se suicidó cuando se le fue negado el derecho a la eutanasia. El joven se llamaba Rémy Salvat y padecía desde los 6 años de una rara patología degenerativa. Para poner fin a su sufrimiento, ingirió una dosis masiva de medicamentos. Mientras agonizaba grabó un conmovedor testimonio en el que desea que su gesto sirva para intensificar el debate sobre la eutanasia en Francia.

Quienes me conocen en persona, saben que el tema de las llamadas “directivas anticipadas” y del derecho a morir con dignidad es particularmente importante para mí. Siempre me interesó, y mi postura siempre fue a favor de la muerte digna.

Desafortunadamente el tema se volvió demasiado personal para mi familia desde octubre del 2007, cuando a mi padre le diagnosticaron un cáncer de pulmón terminal. Él lucho contra la enfermedad durante unos meses. Pero cuando se dio cuenta de que la radioterapia no lo iba curar, que su único efecto era prolongar el terrible sufrimiento físico y emocional que sentía, él habló con sus médicos y decidió no continuar el tratamiento. Comenzar con la radioterapia y luego dejarla suele tener un efecto más letal que directamente no comenzar un tratamiento. En efecto, mi padre murió el primero de enero a la una menos cuarto de la mañana. Esto ocurrió después de dos meses de intenso dolor y tras dos días de la peor agonía que yo hubiera visto en mi vida.

La razón por la decidí contar ahora mi dolorosa vivencia personal es porque no puedo comprender a aquellos que, en el nombre de la vida y de Dios, exigen que una persona padezca tormentos semejantes, o peores, durante un tiempo prolongado.

Por ejemplo, si una persona cae en un coma irreversible, ¿porqué tiene que quedarse así durante años?. No puedo evitar preguntarme ¿esa persona está realmente viva?. ¿Va realmente contra la voluntad de Dios terminar con la vida de alguien en estado vegetativo permanente? ¿No podemos todos asumir que Dios ya tomo una decisión y que es la tecnología lo que, en este caso, está contradiciendo lo que quiere El Señor?

Y si una persona se enferma con una enfermedad terminal (llámese cáncer, EM o ALS). Eso también es algo que quiso Dios. Es una decisión que nos duele tremendamente y que no compremos. Lloramos, gritamos, nos enojamos y hacemos duelo. Pero, al menos los creyentes, no negamos todo forma parte del plan divino.

Sin embargo, en medio de cualquier terrible enfermedad incurable tenemos la buena noticia del libre albedrío. Dios también decidió que sus hijos sean libres.

Más la ley, sobretodo la ley argentina, está pensada para adecuarse a las ideas que cierta gente tiene de “vida” o “libertad”. Entonces un enfermo terminal (tenga los ideales que tenga) no es legalmente libre de decidir hasta cuando puede soportar su sufrimiento.

Finalizo esta columna con una historia que, en su momento, conmocionó a los Estados Unidos:

En enero de 1983, una joven de 25 años llamada Nancy Cruzan tuvo un accidente y quedo en estado vegetativo persistente (podía respirar sin ayuda pero debía ser alimentada mediante un tubo). Esto ocurrió en el estado norteamericano de Missouri. El marido y los padres de la joven esperaron por una recuperación. Pero luego de cuatro largos años aceptaron que no había esperanza. Los padres entonces acudieron al Tribunal Supremo estatal para solicitar el retiro del tubo de alimentación. La petición fue denegada porque Nancy no era competente para negarse al tratamiento (con eso del coma y todo…) y el estado quería preservarla con vida. Solo se hubiera podido retirar el tubo de contar con pruebas irrefutables de que eso era lo que Nancy habría querido. Los padres recurrieron a la Corte Suprema de los Estados Unidos, alegando que su hija tenía el derecho constitucional a que se le permitiera morir. La Suprema Corte juzgó que, como Nancy no podía expresar que el fin del tratamiento era su voluntad, ni había pruebas de que lo hubiera hecho en el pasado, el fallo del Tribunal estatal era válido. Un tiempo después, los amigos de Nancy recordaron viejas conversaciones que demostraban el deseo de morir que ella tendría al encontrarse en una situación así. A partir de estos nuevos testimonios, el Tribunal permitió retirar el tubo de alimentación y Nancy Cruzan 11 días más tarde. La habían mantenido inútilmente con vida durante 8 años, contra los deseos de ella y su familia. Esto le costó al estado 130 mil dólares anuales. Y conllevo un sufrimiento emocional para sus seres queridos que solo puede caratularse como calvario.

Relaté esta historia porque el breve epitafio de Nancy habla mucho más que mil editoriales o columnas de opinión sobre la eutanasia:

Nancy Cruzan
Nació el 20 de julio de 1957.
Murió el 11 de enero de 1983.
En paz desde el 26 de diciembre de 1990.


No necesito decir nada más

3 comentarios:

Amos de la Justicia dijo...

Hola
la eutanasia es muy dificil de analizar por un lado dios es el que te da la vida y el unico con derecho a quitartela, pero por otro lado si una persona sufre demasiado la misma persona podria tomar esa decision o sus familiares mas cercanos.
te mando un saludo, gracias por linkearme, yo hare lo mismo con el tuyo cuando tenga un poquito mas de tiempo.
saludos

t dijo...

Estoy de acuerdo.
El problema es Dios, y la gente que actua en su nombre.
Si fueran mas humanos y menos religiosos, el mundo seria mejor.

Anónimo dijo...

Muchos católicos afirman acerca de la dignidad de la vida humana...¿pero es que acaso esa dignidad no debiese de incluír que no se mantenga de modo artificial? Hay personas que piden expresamente que, en caso de enfermedades terminales, no se les imponga un tratamiento...piden dejar que la vida cumpla con lo suyo.

Se me viene a la memoria lo de Terry Schiavo hace un tiempo atrás; no es vida estar casi veinte años conectada a máquinas que no te permiten tener una vida 100% conciente.

Saludos afectuosos, de corazón.