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"Las decisiones son tomadas por quienes se presentan" Con esta simple premisa comenze mi blog en Febrero del 2007 con un simple objetivo en mente: dar mis ideas a conocer y conocer las ideas de otros. Quien quiera hacerse presente en este espacio sera muy bienvenido.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Codicia, soberbia... y otra vez las cacerolas

Nuevamente la gente a las calles. Otra vez escuchamos el familiar ruido de las cacerolas. Multitudes iracundas tomaron las calles en las principales ciudades del país para protestar contra el aumento de un impuesto (las retenciones) a las exportaciones agropecuarias. Miles de personas en toda la nación golpeaban con furia sus cacerolas al grito de “El campo no se toca” y “Cristina mentirosa”. No faltaron, además, otros insultos irrepetibles y completamente fuera de lugar dirigidos a la presidenta de la nación. Pero los momentos de tensión y violencia que se vivieron ayer fueron tan solo la explosión de una olla de presión que se encuentra en el fuego desde hace bastante tiempo.

Lo que causo la ira irracional de los manifestantes fue el tono del discurso que la señora presidenta dio en repudio al paro agropecuario que ya esta entrando en su segunda semana; y a los cortes de ruta que realiza la gente del campo. A los cuales la presidenta se refirió como “los piquetes de la abundancia”. Fue un discurso fuerte. Muy fuerte. Y a muchos les sonó arrogante y grosero. Aunque se la boca de un hombre el mismo discurso “arrogante” seguramente habría parecido “firme”, y habría sido aplaudido como una indudable muestra de agallas y convicción.

Lo que resulta un verdadero misterio es porqué tanta gente, que ni siquiera tiene relación con la actividad agropecuaria, reaccionó de manera tan exagerada e inesperada ante un discurso lleno de verdades y de sentido común. Acaso una falta de diplomacia (por más grosa que sea) puede justificar tanto odio repentino?

Muchos hablan de solidaridad con el campo, con los “pequeños” y “medianos” productores. Pero nadie parece recordar los motivos por los cuales las medidas tuvieron que ser tomadas. Nadie recuerda las avivadas y los abusos cometidos por los productores rurales.

Durante meses hubo un desabastecimiento general de productos, que no es nueva. El precio de ciertos vegetales se disparaba de repente. El precio de la carne subió enormemente. La leche que había siempre era poca y de la más cara. Y porqué sucedía todo eso? Simplemente porque los muchachos del campo preferían la exportación antes que abastecernos a nosotros. Las medidas del gobierno consistieron simplemente en un aumento a las retenciones, un impuesto a esas exportaciones.

El campo ha sido, sin duda alguna, el sector con más ganancias desde la década de los 90 hasta el presente. Son favorecidos con subsidios y con un dólar mantenido a 3 pesos y pico para que ellos puedan mantener sus elevadas ganancias. Que no nos engañen con el cuento de “medianos” y “pequeños”. Se trata de gente que vive mucho mejor que un argentino promedio. Y para colmo esos productores que tanto se quejan pagan mal (y en negro) a sus humildes trabajadores.

No es que este mal vivir bien. No hay nada de malo con tener campos, ropa de marca y una camioneta 4x4, si uno gano eso trabajando duro. Lo malo es quejarse y pretender comprar cinco camionetas 4x4 a costa de no pagar impuestos, desabastecer a la población y desestabilizar al gobierno.

Los abusos del sector agropecuario tenían que ser detenidos de alguna manera. Pero nadie alzó la voz cuando hubo desabastecimiento y aumento de precio azarosos. Nadie tuvo nada que decir al respecto. Ahora la presidenta finalmente se dispuso a hacer algo sobre el tema… y el pueblo se lo agradece poniéndosele en contra?

Todos tienen derecho a expresarse. Pero nadie tiene derecho a dejar a su propio país sin alimento. Y el pueblo no puede apoyar a quienes buscan aumentar sus riquezas a costa del mercado interno. Va a ser lo mejor para todos que la presidenta supere exitosamente esta primera prueba de fuego que se le presentó. Cristina Kirchner no puede ceder ahora.

Este no es momento para oponerse al gobierno solo por gusto, este es el momento de darle a Cristina Kirchner todo el apoyo que necesita; y de rezar para que no sea ella quien parpadee primero.

Lara

sábado, 8 de marzo de 2008

Feliz Día, Señora Presidenta!

En el día internacional de la mujer el mundo otorga sentidos y muy merecidos homenajes a todas las mujeres, de todas profesiones, colores y nacionalidades. Hoy se recuerda a las 129 trabajadoras textiles que fallecieron en marzo de 1908; sucedió cuando se incendio la fábrica donde trabajaban y donde las mantenían encerradas para impedirles asistir a una manifestación por sus derechos. Sin embargo esta columna tampoco se trata de ellas. Tampoco se trata de todas las mujeres. Solamente de una.

No es poca cosa que la líder de nuestra nación sea una mujer; la primera elegida democráticamente para ese trabajo y, muy probablemente, la primera que logrará tener un mandato relativamente exitoso y definitivamente completo. Pero no parece que esa situación este siendo apropiadamente explotada. Hasta ahora pareciera ser lo que muchos ya pensaban: hubiera dado exactamente lo mismo una pingüina que un pingüino.

El primero de marzo nuestra presidenta cumplió con su obligación constitucional de inaugurar las sesiones ordinarias del congreso con un discurso sobre el estado de nuestra nación. Quien haya visto la hora y media que duró el primer discurso inaugural de Cristina no observo nada nuevo.

Para sorpresa de nadie, la presidenta hizo gala de sus habilidades de oradora. Dio un discurso de manera tal que sonó fluido, espontáneo y nada aburrido. Lo hizo casi de memoria. Incluso quienes no están de acuerdo con ella admiten que es un placer oírla hablar. Tiene un talento natural. Eso representa un lindo cambio luego de escuchar durante cuatro años a una atrocidad de orador como fue Néstor Kirchner. Y, gracias a Dios, Cristina evitó esta vez usar esa voz masculina, grabe, de discurso importante que utilizo durante su toma de posesión.

Lamentablemente la substancia del discurso no pudo equiparar a la forma en que se dijo. El contenido también era más o menos lo que se esperaba de ella: Defensa del modelo económico, los K salvaron la argentina, derechos humanos, Malvinas, bla… bla... bla… Y, obvio, en esta mezcla no falto el ingrediente K principal: poner la basura bajo la alfombra. La palabra “inflación” ni siquiera fue mencionada. Y además resulta ser que la crisis energética es una especie de mito urbano creada por el periodismo. Pareciera ser que para la presidenta cada cosa negativa que sucede es “desinformación” de los medios para asustar a la gente y que se hacen muchas maravillas que jamás son publicadas.

Todo que dijo Cristina suena exactamente igual a lo que hubiera dicho Néstor; aunque él nunca lo hubiera podido expresar tan bien. Y resulta decepcionante ver como le cuesta a Cristina Kirchner definirse a sí misma y crearse una identidad política algo distinta a la de su marido. Acaso ella no tiene una agenda que le sea propia? Y porque no habló de ningún tema que preocupe a las mujeres? No dijo ni una palabra sobre el aborto, ni sobre la violencia domestica ni sobre la igualdad de salarios.

En el gobierno parecen desesperados por acallar los rumores de que el ex presidente sigue manejando los hilos. Y el gran plan para demostrar que Cristina es quien esta al mando parece consistir en no mostrarla junto a su marido y en no abordar una agenda política con temas femeninos.
Contra lo que hubiera correspondido, el primer caballero no asistió al discurso tan importante que dio su señora. Eso demuestra estrechez de mente y una gran falta de criterio cuando se trata de definir los roles que le corresponde a cada uno de los Kirchner. Como esposo de la presidenta era su deber asistir a la inauguración. Y su mera presencia no hubiera hecho que su esposa fuera menos presidencial.

Tal vez el problema sea que Cristina no sabe como ser una verdadera feminista?

La ultima muestra que dio de autentico feminismo de su parte fue cuando dijo: “Presidenta con A… váyanse acostumbrando”. Y, sí, decir “Presidenta” es gramaticalmente incorrecto. Pero ciertamente da el mensaje correcto. Y es ese el espíritu feminista que esta ahora faltando. Decir “presidenta” significa aceptar plenamente a una mujer en ese cargo. Y aceptar a una mujer no es lo mismo que aceptar a alguien que es mujer, pero se comporta como una versión más agradable de su marido.

Tal vez el problema sea simplemente que Cristina Kirchner se esfuerza muy duramente por demostrar el punto equivocado. Ella quiere probar que una mujer puede hacer el trabajo de un hombre, cuando lo que debería estar probando es que la presidencia no es necesariamente un trabajo de hombres.

Lara