
Recientemente se produjo en mi ciudad otro dramático episodio (y van...) de ataque canino perpetrado contra un niño pequeño. Eric, de cuatro años, fue atacado ferozmente por un perro raza “
dogo Argentino”, que le provoco gravísimas lesiones en la cabeza y en la cara (Sin mencionar que el nene seguro quedo traumado de por vida). Para recuperarse necesitó de una serie de delicadas cirugías reparadoras, pero por suerte esta evolucionando favorablemente.
Conozco a Eric y a su familia porque asisten a mi iglesia desde hace mucho tiempo. Su madre trabaja, por lo que tuvo que dejarlo a cuidado de un matrimonio vecino, dueños del perro dogo y fue entonces que sucedió el lamentable episodio.
Este hecho trae muchos planteos sobre la responsabilidad y la tenencia responsable de mascotas.

El dogo ataco ferozmente a Eric cuando el niño jugaba con los hijos del matrimonio que lo cuidaba. Al parecer, el perro estaba atado y el pequeño lo molestó inocentemente. El can entonces se soltó y casi mata al niño.
Ahora bien, todos los pequeños suelen ser descuidados y tienden a molestar a los perros cuando quieren jugar con ellos. Además los perros de ciertas razas son extremadamente irritables y agresivos por naturaleza. Es por eso que se producen la mayoría de los ataques. No es culpa de los perros. Pues son seres irracionales que actúan por instinto. Tampoco es culpa de los chicos. Pues son niños, y no tienen verdadera consciencia de lo que hacen. Alguien mayor debe enseñarles como comportarse apropiadamente con las mascotas.
La responsabilidad es de los adultos. Los mayores deben saber que es una verdadera inconciencia dejar a las criaturas solas en la misma parte de la casa donde se tiene a un perro. Especialmente si el can en cuestión es de raza peligrosa y está sin bozal.
El matrimonio que cuidaba a Eric había adquirido la momentánea responsabilidad de protegerlo. Deberían haber tomado precauciones para asegurarse de que el dogo no pudiera atacarlo.
Mi perra Candy es una perra callejera de raza mediana. Es muy buena y extremadamente dulce (de ahí su nombre). Sin embargo, nunca le permito jugar con nenes pequeños sin mi supervisión. Y cuando alguien trae un bebe a la casa, a mi mascota la encierro en el patio. Solo como precaución. Podrá parecer algo excesivo, pero “mejor prevenir que lamentar”.
Otro caso que sacudió a Mar del Plata fue cuando un niño fue atacado y asesinado por un Rottweiler. Nuevamente faltó la supervisión adulta y las precauciones adecuadas para evitar la tragedia.

La única contra que tienen los métodos de contención física (como los bozales, el atarlo o el encerrarlo en un lugar chico) es que, al irritar al animal lo vuelven más agresivo y le provocan más deseos de atacar. Pero a veces no hay otra alternativa para controlar a un animal.
Mucha gente no toma consciencia de la importancia de las medidas preventivas hasta que ya es demasiado tarde.
Previendo que la gente puede ser muy poco responsable, en Mar del Plata rige una ley de tenencia responsable de mascotas. Se trata de la ordenanza 15.450, una iniciativa impulsada por el actual intendente Gustavo Pulti cuando aún era concejal. En su momento, Pulti dijo:
La legislación obliga a los dueños de perros peligrosos a tomar una serie de recaudos. Por “perros peligrosos” se entiende: "Aquellos que por su potencia de mandíbula, musculatura, talla y temperamento agresivo pudieren causar la muerte o lesiones graves a las personas u otros animales". A modo de ejemplo, se mencionan en la ordenanza las razas rottweiler, pitbull terrier, dogo argentino y fila brasileño, entre otros.
La ordenanza establece que solo pueden ser propietarios dicho tipo de perros los mayores de 21 años, que no tengan antecedentes violentos ni hayan sido infraccionados por haber cometido faltas en cuanto a la tenencia de animales. Además, se exige que esos animales solo circulen en la vía pública con bozal y una correa no menor a los dos metros de largo.
Pero esta ley parece no existir. No es inusual ver a personas paseando a perros potencialmente peligrosos sin bozal y, a veces, sin correa.
El otro día presencie una inconsciencia monumental cuando en la plaza vi a una joven que paseaba a cinco perros enormes al mismo tiempo (todos eran de ella). Entre los canes había un dogo Argentino, un boxer, un ovejero aleman y un
rottweiler. Solo uno de ellos estaba con correa, y ninguno tenia bozal. Ahora me pregunto, en esas condiciones, como planeaba la joven detener a sus perros si alguno de ellos llegaba a atacar a algún transeúnte? Y si se provocaba una pelea entre esos perros y otros que también paseaban por la plaza?
Lamentablemente en este tema del cuidado con las mascotas parece regir la moralidad absurda del “nadie lo hace, entonces yo tampoco debería”.
Lara