Bienvenidos!

"Las decisiones son tomadas por quienes se presentan" Con esta simple premisa comenze mi blog en Febrero del 2007 con un simple objetivo en mente: dar mis ideas a conocer y conocer las ideas de otros. Quien quiera hacerse presente en este espacio sera muy bienvenido.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Ya era hora!

Tenia que suceder. Era inevitable. Mucha gente estaba esperándolo. Finalmente sucedió. Durante la clausura de la Cumbre Iberoamericana. El lugar: Chile. La noticia se desparramó como reguero de pólvora. El momento fue visto en todo el mundo. Rápidamente el video fue subido a YouTube. Fue completamente I N C R E I B L E. Con tan solo una pregunta de cinco palabras, el rey de España le dijo a Hugo Chávez todo lo que el pedante mandatario necesitaba escuchar desde hacia rato: “Por qué no te callas?”

El presidente venezolano, se rehusaba a abandonar su actitud de grosero y, constantemente, interrumpía a Rodríguez Zapatero, proliferando insultos contra el ex presidente español José Maria Aznar. Entonces, el monarca Juan Carlos se molestó y lo mando a callar. Acto seguido, el rey se retiró del recinto en señal de protesta.

(Veanlo todo aquí: http://es.youtube.com/watch?v=3SMhrQZdABc )

Incuestionablemente hubo una grave falla diplomática por parte de ambos bandos. Ambos estuvieron completamente desubicados. Pero, que diablos, Chavez necesitaba desde hace largo rato que alguien lo ponga en su sitio. Me molesta tener que ponerme del lado de alguien como el Juan Carlos, de quien solo voy a decir: no soy fan. Pero me desagrada a Chávez más.

Cuando Chavez vino a la Argentina para la Cumbre de las Americas, participó de la contra-cumbre, un movimiento básicamente anti-Bush y anti-Estados Unidos. Y aunque disfruté viendo como él protestaba contra el ALCA (porque eso es algo a lo que yo me opongo también) no me pareció correcto que se halla presentado en tal acto. La monumental incoherencia de asistir a la cumbre y a la contra-cumbre en un mismo día habla volúmenes de la gran contradicción que es ese hombre que domina Venezuela.

Es un presidente que se jacta de ser democrático, sin embargo, tiene problemas para permitir algo tan simple como la libertad de expresión en su país. Mantiene a la prensa atada de manos y a los estudiantes reprimidos duramente. Y, por favor, no me escriban largos comentarios sobre como George Bush tampoco tolera la oposición, al menos que quieran recibir la siguiente respuesta de mi parte: “No se supone que Chávez es mejor que Bush?”.

Acaso Chávez ama a la democracia y la defiende más que cualquiera? Yo me pregunto: “Desde cuando?”. Le tengo novedades para usted, señor Presidente de Venezuela: a su mejor amigo, ídolo y mentor JAMAS lo eligió nadie, para ningún cargo.

Y que clase de presidente democrático impondría la reelección indefinida?

El efecto dominó es lo que más preocupa de este personaje tan extraño. Desde hace tiempo que hay temor en los países serios de que su populismo y su estilo de gobernar se expandan por toda la región latino-americana. Y, debo agregar, no es probable que disminuya ese temor luego de nuestro traspaso de poder poco serio.

Lara


Nota personal: disculpen m i larga ausencia, pero estuve muy atareada con la facultad y con problemas personales. Prometo pasar por tantos blogs como pueda mañana. Debo visitas a varios de mis estimados lectores. Estoy ansiosa por ver que han escrito en estos últimos días. Les mando cariños a todos.

domingo, 4 de noviembre de 2007

LA POLITICA TAL COMO LA CONOCEMOS

Los votos fueron contados. La mayoría habló y el resultado de la elección quedo claro desde una hora muy temprana. A las siete de la tarde, cuando la mayoría de las mesas ni siquiera habían sido cerradas, se anuncio que Cristina Fernández de Kirchner ganaría con el 46 % de los votos. Y eso sucedió.

La gente eligió continuar con el gobierno Kirchnerista durante cuatro años más (con la posibilidad de que a eso se sumen otros cuatro). Los motivos resultan muy evidentes: una oposición que no hizo una campaña muy brillante y unas innegables mejoras en la economía.

El recuerdo de esa semana alocada en la que tuvimos cinco presidentes en siete días aun está muy latente en los argentinos, y muchos aprecian en grande la estabilidad y la tranquilidad que el presidente Kirchner le trajo a nuestro país. La búsqueda de continuidad fue otro factor clave en esta elección.

Sin importar lo mucho que el gobierno insista en decir que con Cristina se viene un “cambio”, yo dudo que alguien se haya tragado ese sapo. Tal vez esa mentira funcionó con los pobres e ignorantes que vendieron su voto por un choripan. Pero las personas inteligentes se dieron cuenta que votar a Cristina era casi igual a votar por Nestor. Nadie con dos dedos de frente se levantó el domingo pasado pensando: “no me gusta como está el país, quiero que todo cambie… así que voy a votar por la esposa del Presidente”. Si Cristina ganó es porque a la mayoría le gusta este gobierno.

No importa que la presidenta electa haya usado el dinero de la gente. No importa que no haya hablado seriamente con la prensa en todo el año electoral. No importa que la principal política de los Kirchner consista en ocultar bajo la alfombra las metidas de pata y en culpar a otros por lo que sale mal. No importa que no se haya respetado la democracia en el proceso de nominar a Cristina Kirchner. No se puede negar que el triunfo del domingo fue legítimo.

La gente prefirió la propuesta a la propuesta de la oposición. Triunfaron las tácticas de siempre. Triunfó la política tal como la conocemos.

Los demás tenemos que tragárnoslo y luchar para hacer una mejor campaña la próxima vez. Ahora no nos queda nada excepto aprender las lecciones que nos dejó el 28 de Octubre.

Solo un 75% de las personas empadronadas concurrió a votar (similar al ausentismo electoral que hay un USA, donde el voto es optativo). Y muchos de los que fueron convocados como autoridad de mesa no se presentaron. Yo considero vital combatir desde este mismo momento la apatía política.

El caos electoral reinó en todo el país: excesivas demoras en el cuarto oscuro, muchas boletas faltantes y confusión debido a las muchas listas diferentes. Algunos creían que no había boletas, pero en realidad no las habían encontrado porque estaban mezcladas en un mar de boletas de otros partidos. Como fiscal de mesa por la Coalición Cívica lo vi todo.

En la mesa que yo fiscalicé se termino de votar a las 7.30, y estaba abierta desde las 8.30 AM. Se demoró mucho la votación porque cada votante pasaba en el cuarto oscuro más de 5 minutos, demorados por que les costaba encontrar la lista que querían y porque muchos tardaban en hacer el corte de boleta y en “armar” el voto. Luego del cierre, nos quedamos contando los votos hasta la una de la mañana. Un proceso que se hizo más lento y engorroso de lo que debería. Es que cuando hay tanto corte de boleta es más difícil de contar.

Ahora se está hablando de que es indispensable cambiar el sistema electoral para que no se repitan los desordenes y las demoras del 28. Yo no podría estar más de acuerdo.

Personalmente, me da un poco de miedo el sistema de voto electrónico porque pienso que se podría prestar a fraude. Tal vez sea porque no comprendo bien todavía como funcionaría.

En cambio, instaurar un sistema de boleta única me parece la solución ideal. Ese sistema, que funciona en USA, consiste en que halla una sola boleta que contenga todas las categorías y todas las opciones. Todos los candidatos estarían en una misma boleta, el elector solo tendría que “tildar” su opción preferida y luego meter la boleta marcada en el sobre. Asì se evita la confusión de tener tantas boletas distintas. Es algo en lo que definitivamente habría que pensar.

Nunca va a haber elecciones completamente limpias si cualquiera simplemente puede robarse o romper las boletas que no sean se su agrado. Tampoco va a haber elecciones limpias en cada parte del país si la oposición no puede conseguir, ni por asomo, el número de fiscales que necesita. Las elecciones jamás van a ser del todo justas mientras uno de los candidatos tenga acceso sumas de dinero mucho más grandes que sus oponentes para hacer campaña.

No estoy diciendo que haya habido fraude en estas elecciones, creo que no lo hubo. Solo digo que hay asuntos serios que meditar y que el gobierno contó con ciertas ventajas.

Solo si los que ahora somos “primera minoría” aprendemos bien nuestra lección podremos lograr, eventualmente, lo que este país tanto necesita: el fin de la política tal como la conocemos y el comienzo de una verdadera democracia seria y participativa.

saludos cordiales,

Lara