Leyendo la versión online del Washinton Post me encontré con un articulo titulado “Lo que Hillary quiere”. Me resultó tan interesante que me pareció una pena no traducirlo y difundirlo mediante este blog. El autor es un periodista muy inteligente llamado Eugene Robinson.
Pese a que el artículo es básicamente anti-Hillary, me pareció que su autor tiene argumentos muy buenos y lo que dice tiene mucho sentido. Lo que más me impresionó del artículo es la exactitud con la cual el periodista pinta la psicología de Hillary. Finalmente alguien entiende las cosas tal como son. Aunque me encuentre decepcionada profundamente por la cruda realidad actual, no puedo negar las verdades tan evidentes.
Espero que disfruten del artículo.
Lara
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LO QUE HILLARY QUIERE
Los comentaristas que tratan de entender la estrategia de final de juego de Hillary Clinton han posicionado numerosos escenarios dignos de una novela de espías. La simple verdad no tiene nada que ver con la lógica, sino con el instinto: seguir avanzando hasta caer.
No es que ella este hacienda un juego calculado para la vicepresidencia o tratando de posicionarse para otra campaña en el 2012 o 2016. Para quienes la conocen, es que ella realmente quiere ser presidenta, ha llegado cerca, y va a seguir acercándose a la meta incuso si no hay forma obvia de alcanzarla. En este punto, su campaña se trata de llegar al mañana, y después llegar al día siguiente, y luego llegar al día que le siga a ese.
Mucho tiempo atrás, la campaña Clinton tomo a pecho el consejo dado por las cabezas parlantes de “dejar de tener sentido”. Por allá en enero, la postura de la campaña era que amasar delegados era la única verdadera medida de quien iba ganando la nominación. Pero cuando Barack Obama se puso a la delantera en la competencia por los delegados comprometidos, ganando 11 internas seguidas, el cerebro de Clinton empezó a defender “el voto popular” como el indicador mas confiable de los deseos del partido.
Acaso un conteo sumatorio de votos significa algo cuando algunos estados tuvieron primarias cerradas en las que solo demócratas registrados podían participar, algunos estados tuvieron primarias abiertas donde independientes y/o republicanos podían votar también, y algunos estados tuvieron causcuses que básicamente eran levantar la mano en gimnasios y centros comunitarios?
No significa nada. Pero la campaña de Clinton ha encontrado una forma de alegar que si por alguna razón se hace este ridículo ejercicio de juntar manzanas, naranjas y bolas de boliche, y finalmente sacas en limpio dos números, el de ella seria mejor que el de Obama. Como Obama ahora lidera substancialmente en delegados comprometidos y superdelegados (y como tiene una enorme ventaja en fondos y numero de estados ganados) la falsa métrica del “voto popular” es lo único que tiene Clinton. Entonces ella esta jugando la mano que le fue repartida.
Incluso esta tenue ventaja requiere contar todos los votos para Clinton en Michigan, donde Obama no se postulo, y en Florida, donde ningun candidato hizo campaña. Unos meses atrás, Clinton no tenia ningun problema con el hecho de que los votos en esos dos estados (que desafiaron al partido demócrata adelantando las primarias) no serían contados. Las reglas, después de todo, eran las reglas.
Ahora, tal vez las no son las reglas después de todo. Seguir avanzando hasta caer. En un discurso el miércoles, Clinton evoco la Declaracion de la Independencia, el movimiento abolicionista, la lucha por los derechos civiles y la campaña por el sufragio femenino mientras ella demandaba que se cuenten los votos de esas dos primarias no reconocidas.
“Exagerado” es una inadecuada caracterización del discurso que Hillary dio en Boca Raton, Florida. Ella hablo de “Una compartida fe civica… igualdad bajo la ley… extender las fronteras de nuestra democracia” e incluso de hombres y mujeres que “Se arrodillaron en ese puente en Selma para rezar y fueron golpeados”.
“Ahora, yo he escuchado que contar Florida y Michigan serìa cambiar las reglas”, dijo Clinton.
Si, lo seria.
“Yo digo que no contar Florida y Michigan”, prosiguió Clinton, “es cambiar una regla central de este país… que cuando podamos entender la intención clara de los votantes, sus votos deberían ser contados.”
Cualquier político demócrata que valla a Florida y hable de “la intención clara” de los votantes esta haciendo una referencia no-tan-sutil al desastre post-electoral del 2000, cuando la nación aprendió más de lo que quería saber sobre papeletas colgadas.
Pero no va a funcionar.
Clinton sabe que incluso los delegados en disputa que “gano” en Florida y Michigan no la van a llevar al mágico numero que necesita para ganar la nominación. Algunos comentaristas han especulado que ella quiere que se cuenten los votos simplemente para poder alegar de forma semi-creible que tuvo más apoyo popular que Obama, una distinción que le serviría bien si se postulara de nuevo en cuatro u ocho años. Yo les digo que sigan soñando; los Clinton no se contentan con victorias morales.
Hillary Clinton va tras la Casa Blanca y si eso significa usar el asunto de Florida y Michigan para atar al partido hasta la convención, que así sea.
Si eso no es lo que los lideres del partido quieren, mejor que hagan algo. Porque Clinton va a seguir avanzando.
Escrito por: Eugene Robinson
Traducción: Lara García Costanzo
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sábado, 24 de mayo de 2008
Seguir avanzando hasta caer
martes, 13 de mayo de 2008
Y cuando todos creian que se quedaba afuera...
La campaña de la senadora Hillary Clinton por la presidencia de los Estados Unidos parecía dirigirse, nuevamente, a un hundimiento desastroso y seguro. El panorama de los últimos días era desolador.
Con una derrota predecible pero contundente en Carolina del Norte y una victoria no muy rotunda en Indiana, Norteamérica se preparaba para despedirse de la potencial primera mujer presidenta. Personas importantes del partido demócrata le rogaron a Clinton que se retirara. Y aunque ella hizo oídos sordos, la prensa en general especulaba con el retiro de Hillary. Se decía que era solo cuestión de tiempo y que ella solo estaba buscando una salida honorable (si es que existe tal cosa). Mientras tanto, Barack Obama cosechaba apoyos importantes y se aventuraba a inicial su campaña a un nivel nacional, ya planeando para las generales. Pero esta noche el pueblo de West Virginia alzo su voz con un mensaje muy claro: esto no ha terminado todavía.
Ganar con casi el 70% en un estado de importancia estratégica (si bien no matemática) es exactamente lo que Hillary necesitaba para continuar. Esto le da el tan deseado “momentum” que muy probablemente la llevara hasta la convención. Ahora se hace más evidente que nunca el hecho de que el asunto no va a definirse sino en esa instancia, cuando los delegados que representan a los 50 estados de la unión se reunirán para elegir entre Clinton y Obama.
Esto es un gran dilema que se le presenta al partido. Por un lado, rara vez unas elecciones primarias fueron tan emocionantes. La convención nacional del partido demócrata podría pasar de ser un bodrio protocolar, una mera formalidad (lo cual es si el candidato se sabe de antemano), a ser un evento crucial que pondrá fin a un proceso largo de gran adrenalina y suspenso. Por otro lado, cuan beneficiosa es para el partido esta batalla frustrante y divisoria?
Hillary y Obama han pasado los últimos meses diciendo barbaridades el uno del otro. Ambos han sido ridiculizados, enfrentado duras críticas y recibido tremendas acusaciones en el contexto de una dura campaña política. Pero que pasará cuando uno de ellos deba enfrentar John McCain? Los votantes no pueden tener la impresión errónea de que el candidato republicano es un hombre fuerte, correcto y serio mientras que el candidato demócrata es simplemente el último payaso que quedó de pie.
Hillary dijo (y lo repetirá hasta hartarse) que seguirá en carrera hasta que se lleve a cabo la última de las elecciones primarias. Pese a todo lo que tiene en contra, tiene la obligación de continuar hasta el final.
Después de todo, es demasiado tarde para reparar el daño al partido ahora. La unificación de los demócratas es solo un distante recuerdo de algo que muy probablemente nunca fue posible.
Ambos candidatos presentan excelentes argumentos para defender sus casos.
Obama es el que esta ganando, en cantidad de estados, delegados y voto popular. Pero aún asì no llega al número necesario. No es suficiente. Y aunque gane en los números, no puede decirse que ya es un representante legítimo del partido demócrata. Solo los superdelegados pueden determinar eso. En definitiva, no gano de las primarias de manera indiscutible como McCain.
Hillary, por otro lado, va perdiendo y es la obvia candidata… a retirarse. Sin embargo, ella gano en los estados más importantes y es quien ha demostrado tener una base política más sólida. Sin duda alguna es quien tendría más chances de ganar a Jonh McCain.
Un dato a considerar: la mayoría de estados en los que Obama ganó las primarias, no solo tienen muy poco peso específico en las elecciones nacionales, sino que son estados en los cuales los republicanos siempre ganan de todas formas. Hillary gano los estados más demócratas.
Otro dato no menor: si los votos de Florida y Michigan hubieran valido, o si las elecciones es dichos lugares se hubieran vuelto a hacer, Hillary habría ganado y hoy este debate no existiría.
Los estados en los que falta votar son completamente irrelevantes en números y en importancia política. Pero Hillary los necesita para probar que su estadía en las primarias es legitima.
Si logra llegar a la convención, quien sabe lo que podría pasar?
Hoy solo una cosa es segura: el barco de retirarse por el bien del partido ya zarpó.
Lara
