Como investigación final para una materia de la facultad, me interesó indagar sobre las llamadas “escuelas en contexto de encierro”. Son aquellas escuelas que se encuentran en una cárcel y que brindan educación a las personas que se encuentran privadas de su libertad por haber cometido algún delito, de esta forma pueden terminar el secundario.
Quien originalmente despertó mi curiosidad por el tema, fue James Wheeler, el pastor de la Iglesia a al que asisto. Jimmy, además de ser ministro metodista, es docente y actualmente da clases en la escuela de enseñanza media número 14, que funciona en dentro del penal número quince de batan (de varones). Dicha escuela tiene una sede en el penal 15, de hombres, y una extensión en el penal numero cincuenta (de mujeres) y en el penal de máxima seguridad de menores. Jimmy se desempeña como profesor en el penal quince y en el cincuenta, en el marco del bachillerato para adultos. Es profesor de computación en el penal de varones y de matemáticas en el primer y segundo año de bachillerato en el penal de mujeres.
Debo confesar que sin la influencia positiva de Jimmy yo nunca hubiera imaginado que un preso era una persona con derecho a terminar su educación. Pero la realidad es que todos los seres humanos, sin importar lo que hicieron, merecen la oportunidad de aprender y educarse. Por suerte hay muchos docentes, como James, dedicados a que ese derecho se cumpla.
Así como me he quejado incontables veces por los maestros que hacen paros, quisiera felicitar a todos los docentes carcelarios y destacar su ardua tarea, tan valiosa como difícil. Lo bueno también hay que decirlo.
A continuación, reproduzco la entrevista que Jimmy me concedió para mi investigación:
- ¿Qué es lo más gratificante de tu tarea?
Bueno, es una tarea muy gratificante. Porque hay muchas ganas de saber de parte de los internos. Quienes se comprometen con el estudio realmente van adelante, aunque no tienen todas las condiciones previas de capital de conocimiento, de capital cultural, con el que uno cuenta para hacer frente al bachillerato. Pero le ponen muchas ganas, y es porque lo que están en la escuela saben que de eso depende mucho su reinserción en al sociedad, su posibilidad de conseguir trabajo y demás. Lo gratificante pasa por el hecho de que ven en el profesor a alguien que viene a ofrecerles algo que es importante para ellos y le agradecen. Te dicen al final de cada clase: “Gracias por haber venido”. Cosa que no pasa en un colegio secundario normal, o de chicos, por ejemplo.
- ¿Entonces, en general, la relación con el alumno es buena?
Sí, generalmente hay muy buena relación.
- ¿Como los ayuda la educación a reinsertarse exitosamente en la sociedad?
Bueno, hay una estadística que dice que el noventa y cinco por ciento de las personas que terminan su bachillerato de adultos no tiene reincidencias en el delito. Se determino de un estudio hecho sobre una población grande de egresados de la escuela. Pero esto no significa que todos los que competan su educación van a lograr la reinserción. Hay condiciones previas que ayudan a esto. Pero esta estadística es un indicio importante para considerar los beneficios de las escuelas dentro del contexto de encierro.
En la escuela es interno es tratado como un alumno, como una persona. No se lo menosprecia. Al contrario, la escuela intenta elevar la autoestima. Son personas cuya autoestima esta quebrada por muchas cosas. Bueno, por las situaciones de la vida. Muchas de la condiciones del sistema penitenciario hacen que la persona se quiebre. Nosotros tenemos cuidado de no ser coercitivos ni con los exámenes, ni con el modo de estudiar. Tratamos de estimular mucho las actitudes de los alumnos.
- ¿A que te referís al decir “tratamos de no ser coercitivos”?
Y, por ejemplo, ellos se violentan mucho en las situaciones de examen. Entonces hay que tratar de que las situaciones evaluativas sean muy “amigables”, por decirlo de alguna manera. Esto se logra valorando lo que están haciendo, con palabras de seguridad y de estímulo. Y nunca desvalorizar a la persona por un error que haya tenido. Cosa que a veces se ve en un colegio común, como discursos de los profesores del tipo “ustedes no estudian”. Eso no se puede usar en una escuela en contexto de encierro. Pero quitando eso, los exámenes y los deberes son como en cualquier otra escuela.
- ¿Como hacen los alumnos para encontrar estimulo para el estudio en el contexto de una cárcel?
Hay distintas motivaciones. Es difícil saber porqué alguien concurre. Tan bien hay beneficios que otorga el juez al que estudio, y la concesión de beneficios como, por ejemplo, visitas también contribuye a que alguien estudie.
La escuela en cuanto a captación de alumnos ha tenido siempre una actitud pasiva. La escuela recibe a los alumnos que vienen. No hay un rol activo. Por lo menos no lo ha habido hasta ahora. Se ha confiado siempre en el “Boca a boca” de los alumnos, y en que al volver a sus pabellones ellos cuenten lo que sucede en las escuelas. No obstante con un grupo de profesores estamos pensando en hacer proyectos que ayuden a que se vea más la escuela dentro de los pabellones. Hacerla más visible, más presente, para que halla más personas interesadas en seguir sus estudios. Por ejemplo, ahora hay un proyecto para mostrar películas y hacer cine debate en los pabellones con temas que tengan que ver con la formación donde los mismos internos que estudian puedan mostrar al resto lo que han aprendido. Eso contribuiría a que otros se interesen por la educación. Casi la totalidad de los alumnos están contentos y satisfechos con la educación que reciben.
-¿Y la discriminación que los internos sufren cuando salen de la cárcel no afecta a la tarea de reinserción en la sociedad?
Lógicamente que afecta. Como personas procesadas y condenadas ellos tienen antecedentes. Entonces eso contribuye a la discriminación que van a sufrir cuando vuelvan a la sociedad. La discriminación es mucha. Pero bueno, ellos tienen que enfrentarla. Ellos tienen que revertir esa situación. Y mucho va a depender solo de ellos.
- ¿Cómo pueden revertir esa situación?
Bueno, una de las cosas es el trabajar sobre sus capacidades y el estudio es en ese sentido muy importante. La otra es que tienen que trabajar sobre sus personalidades y porqué llegaron a la situación en la que están. Eso lo tendrán que hacer con un terapeuta. No se como funcionara eso dentro del servicio. Imagino que no muy bien. Pero es parte de lo que tendrán que hacer como personas para reinsertarse.
- ¿Cuál es el delito más común entre los internos que deciden seguir sus estudios en la cárcel?
En realidad nosotros no les preguntamos que delitos han cometido. A veces nos cuentan y otras veces no. Pero hay de todo. Esta el que consume o vende drogas, los que han robado, o los que han matado a alguien. Es muy variado el espectro. Pero nosotros nos enteramos solo si ellos no cuentan. A nosotros no nos interesa. En el aula son todos alumnos.
- ¿Entonces la educación en ese caso es vista como un derecho que los internos tienen como personas, sin importar que hallan hecho?
Sí, todos tienen derecho a la educación. Es más… se ha trabajado el tema de derechos humanos y educación con la secretaria de extensión universitaria de la facultad de psicología. Han venido ha hacer talleres sobre derechos humanos dentro de la escuela, dentro de la cárcel. Ellos entienden que la educación… por lo menos se trata de que entiendan que la educación es un derecho. No es que se les esta concediendo un beneficio al dejarlos que estudien. Sino que es un derecho que tienen y que lo tienen que hacer cumplir.
- ¿Alguna anécdota personal que quisieras compartir sobre tu experiencia con los alumnos de la cárcel?
Y una vez… Bueno, en la escuela en contexto de encierro se acepta que ingresen alumnos en cualquier momento de año y entró un alumno a estudiar computación ahora en septiembre. Y una de las cosas en las que yo pongo mucho énfasis es en que los alumnos tienen que conocer el teclado de memoria. Parece una tontería, ¿no? Pero ellos vienen a aprender como funciona una computadora y el teclado es parte de la computadora. Me parece importante que aprendan a escribir con velocidad. Entonces yo los hago jugar con teclados viejos, de a dos, para que memoricen todas las letras del teclado y aprendan a aplicar técnicas de dactilografía. Bueno, la cuestión es que los alumnos menoscababan eso. Y vino el alumno que entró en septiembre y empezó a buscar las letras, y estaba tardando mucho en buscar cada letra. Mientras que los alumnos que tenían más tiempo eran más veloces. Entonces yo le dije: “Mira, vos recién estas empezando”. Pero ver a los otros le sirvió de motivación porque estaba viendo lo que iba a lograr. Y a los alumnos más antiguos les dije: “Asì empezaron ustedes”. Entonces descubrieron los logros que habían tenido y les sirvió de motivación.
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sábado 11 de octubre de 2008
Educación en las cárceles (parte uno)
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4 comentarios:
Hay mentalidades retrógadas que piensan de que las personas que están en la cárcel no tienen derecho a nada...con suerte se les da alimento. Pero seguir sólo el camino de la represión en vez de tomar el de la rehabilitación sólo hará un círculo vicioso.
Es cierto que hay delitos que, si lo cometiesen contra una persona cercana o nosotros mismos, difícilmente entenderíamos beneficios para esos delincuentes...pero hay que entender la delincuencia como una etapa y no una vida.
¿Cuál es la otra parte? Como sociedad, disponer de oportunidades para quienes realmente deseen reinsertarse; se entiende que, si fallan de nuevo, costará darles una nueva ventana.
Usar la técnica de la zanahoria y el garrote no vale...claro, se deben establecer reglas pero no de modo extremo.
Aquí en Chile, en una historia que se llevó al cine, es sabido lo del llamado Chacal de Nahueltoro, quien mató a toda su familia con un hacha. El hombre aprendió a leer y escribir en la cárcel...pero así y todo, fue condenado a muerte y fusilado. Existió mucho debate tras ello.
Saludos afectuosos, de corazón.
Gracias por la nota. La llevare a la carcel en la que soy docente para compartirla con mis companieros de trabajo.
Para cuando la segunda parte?
caleve
Caleve:
Gracias por visitar mi blog.
Te comento que la segunda parte consiste en una entrevista al director de la escuela en la carcel. Probablemente la termine de editar y la publique para el fin de semana.
No se si habra una tercera, porque la investigacion completa va a quedar muy extensa para publicarla en el blog. Pero con gusto te la enviare por email cuando la termine.
Mmm... qué tema... controvertido.
Me parece que los presos -tanto hombres como mujeres- y más aún si son jóvenes DEBEN tener acceso a la educación pero con ciertos límites... sí podrían terminar el secundario y hacer alguna carrera, pero no una que sirva para tener contacto cercano con la gente (en el caso de un violador) o que le dé la oportunidad de zafar de sus propias fechorías.
En ese sentido no estoy de acuerdo con que puedan hacer carreras como abogacía ni psicología o docencia -entre otras- pero esto es siempre hablando de crímenes cometidos directamente a personas y sin relación con las cosas (lo que EXCLUYE el robo o delitos que realmente no afectaron en forma directa y concreta la integridad de un tercero) o sea que los asesinos, golpeadores, violadores (...) NO deberían acceder a carreras de trato humano.
Cualquier otra sí, el arte o el deporte o incluso cualquier carrera que no involucre tratos personales necesariamente, hay que ser muy conciente de los peligros de darle cierto poder a una persona de improbable moral.
*No hay "duda razonable", si fuiste preso o acusado es por algo.
Saludos.
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