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"Las decisiones son tomadas por quienes se presentan" Con esta simple premisa comenze mi blog en Febrero del 2007 con un simple objetivo en mente: dar mis ideas a conocer y conocer las ideas de otros. Quien quiera hacerse presente en este espacio sera muy bienvenido.

domingo 21 de septiembre de 2008

Apocalipsis ahora… O tal vez más tarde

El martes 16 tuve el agrado de asistir a una charla dada por mi profesor de relaciones internacionales, el doctor Rodolfo Olivera. La misma era titulada “El mundo que viene”, en ella el profesor Olivera explicó su teoría de que el mundo está siendo dirigido a un escenario muy similar al que se vivió durante la guerra fría.

Primero que nada es fundamental recordar lo básico de la guerra fría: Estados Unidos y la Unión Soviética, el capitalismo y el comunismo, competían por la hegemonía mundial. Estaba muy en claro que el planeta estaba divido en solo dos bandos. Y cundía el pánico porque era evidente que ambas naciones tenían potencial nuclear para acabar con la humanidad entera. Pero ambas potencias (cada una cabeza de su propio equipo) nunca se enfrentaron en un conflicto armado de manera directa. En lugar de eso se utilizaron las denominadas “guerras delegadas” (Ejemplo: un aliado menor del capitalismo peleando contra una nación comunista sin tanta importancia). El enfrentamiento directo entre USA y la Unión Soviética se evitó mediante la lógica de la Destrucción Mutua Asegurada: ambos países sabían que si uno de ellos comenzaba un ataque nuclear, el otro lo seguiría rápidamente y eso significaría la destrucción no solo de las dos partes en disputa, sino de todo el planeta. El temor al fin del mundo evitó que guerra fría se convirtiera en una guerra real, pero mantuvo el miedo en la población mundial durante décadas. Por todo ello el profesor Olivera describe el mundo de la guerra fría como “Sencillo pero temible”.

La guerra fría terminó con un evidente triunfo de los Estados Unidos y con la disolución de la Unión Soviética en catorce estados diferentes. Como resultado, USA se convirtió en la única superpotencia mundial. Pero al mismo tiempo sucedió otro fenómeno: el mundo se dividió en múltiples bloques. Ya no había solo dos bandos, divididos por dos ideologías claramente opuestas. Al desaparecer al miedo a una guerra nuclear, las viejas alianzas fueron revisadas, y se formaron nuevas, que no estaban basadas necesariamente el la adhesión a una ideología. Viejos amigos comenzaron a competir, y quienes antes eran enemigos podían llegar a unirse en pos de determinados objetivos en común. Era difícil de entender quien estaba con quien, pero ya no había miedo. El mundo se volvió “complejo pero apacible”.

Esto siguió así hasta el 11 de septiembre del 2001. Luego de los ataques al Word Trade Center, el primer ataque terrorista en suelo norteamericano perpetrado por un enemigo eterno, el mundo cambió una vez más. George W. Bush aplicó la teoría de la guerra preventiva y dijo que se combatiría al terrorismo “allí donde se encuentre”. Asì se tiraron por la borda todas las reglas de la guerra que se conocían hasta el momento. En la guerra “contra el terrorismo” cualquiera puede ser el enemigo (pues los terroristas pueden estar en cualquier país) y cualquiera puede ser la víctima (nadie está exento de morir en un ataque terrorista). Cualquiera puede matar a cualquiera. Cualquier cafetería, colectivo, cine o edificio puede sufrir un atentado. Lo que hace imposible la defensa y la seguridad. ¿Cómo defiende si no se sabe donde va a ser el ataque? Además la nueva guerra no tiene un final claro posible. Antes uno podía afirmar con seguridad que determinada guerra estaba terminada, y cual había sido el resultado. Eventualmente alguien vencía. Pero nunca se va a poder afirmar con seguridad que el terrorismo ha sido derrotado ¿En que circunstancia se podría hacer tal afirmación? ¿Acaso se van a poder destruir algún día todas las células terroristas del mundo? Por todo eso el mundo se ha convertido en un caos “complejo y temible”.
Estados Unidos perdió la credibilidad y se metió en un conflicto inmanejable que se le escapó completamente de las manos. Y al no poder ganarle el terrorismo, perdió en grande moralmente. Además, se sumergió en la crisis económica actual, solo comparable con la de los años 30. Y la sociedad considera inaceptable que la economía colapse por una guerra sin resultados claros.

Ahora bien, ¿Cómo se sigue desde ese punto? ¿Cómo se hace para salir de este conflicto mucho más serio y peligroso que los anteriores?

Para Estados Unidos hay tres factores fundamentales: no hay que eliminar el miedo (que es y siempre fue un gran negocio), no hay que acabar con el conflicto (pues no puede salirse victoriosos) y no hay que arriesgarse a perder la hegemonía.

La única solución posible para los Estados Unidos parece ser cambiar un conflicto por otro, que también sea importante, pero mucho más manejable y entre viejos conocidos. Hay algunas señales muy recientes que indican que probablemente se busque recrear ese escenario temible pero sencillo de la guerra fría: los escudos antimisiles en Polonia, Kosovo y Georgia.

Volver a lo que era la guerra fría hace 40 años, pareciera ser lo ideal para los intereses norteamericanos y haría que Rusia recupere su protagonismo de antaño. Ese juego de “Hagamos como que nos peleamos” entre USA y Rusia serviría para que el terrorismo desaparezca… de los medios. Y también para mantener el miedo en la población, y el negociado que esto genera, de una manera mucho más controlable. Después de todo, ya se sabe que enfrentarse con los rusos no significa el fin del mundo.

1 comentarios:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Ya son varios los que están planteando la idea de un nuevo escenario de Guerra Fría...incluso, con un centro neurálgico en Latinoamérica.

Pero según mi punto de vista, hablar de una nueva Guerra Fría me parece, de momento, exagerado; cierto es que Estados Unidos conserva potencial nuclear al igual que Rusia...pero ambos, por factores distintos, no son lo que eran antes.

Lo de hacer que se pelean tiene cierta lógica para recuperar viejas glorias...pero en ese juego podemos salir todos quemados porque, en medio de las bravatas, alguien puede arrancarse con los tarros.

Considero que el escudo antimisiles, en la medida de que existan Estados con riesgo de que algún mando medio se salga de madre, es necesario. Lo que sí, esperaría un poco más de acuerdo en la comunidad internacional.

Saludos afectuosos, de corazón.